4.6.12

76.

Mi barrio madrileño, Chamberí, me gusta y mucho. Y más cuando llega el buen tiempo y el calor (y la falta de aire acondicionado) invitan a vivir en la calle.

El sábado se organizó la primera edición de Molavide y dado que desde mayo hasta octubre paso gran parte de mi vida en esa plaza no podía dejar de darme un paseo y tomar algunas fotos.





Molavide trajo puestos de anticuarios, telas y diseño a la Plaza de Olavide. Entre ellos los geniales trabajos en cerámica de Jeez Vanilla y Sophie Aguilera y su proyecto de joyería en porcelana, Togetherness.

También globos, mojitos, gente y mucho ambiente. Las tiendas y bares del barrio se engalanaron con decorativos escaparates y montaron fiestas improvisadas en sus puertas.

Disfrutar la vida de barrio es uno de los grandes descubrimientos que he hecho al vivir en el centro de Madrid. La gran ciudad tiene estas cosas, algo paradójicas. 

1.6.12

75.

Me gusta leer la columna semanal de Barbara Alpuente en la revista Yo Dona. Suele dar en el clavo. Es irónica y generalmente confiesa reflexiones y ocurrencias certeras sobre el universo femenino, contando situaciones habituales que tantas veces rozan el ridículo.

Hace unas cuantas semanas publicó el siguiente artículo. Lo comparto porque es esperanzador y optimista. Y porque alienta a seguir adelante y a arriesgar. 


¡Buen fin de semana!


EL ÚLTIMO TREN

Esperas en el andén con tus maletas de cuero mientras te sujetas la pamela para evitar que el viento la arrastre (La imagen es tipo Orient Express, que mola más) Llega el tren y subes a duras penas con tu equipaje. Llevas mucho peso, pero nadie parece tener intención de ayudarte. El revisor, con un bigote muy Hércules Poirot, toca el silbato y mete prisa a los viajeros. Te sitúas junto a la ventanilla mientras algunos pasajeros recorren todavía los pasillos en busca de su asiento. A tu lado se acomoda una señora muy grande que te mira de arriba abajo con suspicacia. En el vagón restaurante cenas sola y observas a la gente comer en silencio. No se oyen risas, no percibes miradas amables y los camareros te sirven con brusquedad. Se te cierra el estómago. Hay algo en el ambiente que te hace dudar. ¿Es este el tren en el que quieres viajar? Y si lo es, ¿por qué te encuentras en este desasosiego? Pero no pasa nada, piensas, si no deseas continuar el viaje, basta con bajarte en la próxima estación. El revisor, que ha escuchado tus pensamientos, te advierte de los riesgos que corres.

Los pasajeros dejan de comer y te escudriñan. Entre todos intentan convencerte de que quizá no exista otro tren. Deberías conformarte con este y dejar de buscar. Te arriesgas a quedarte en tierra mientras los demás continúan su camino. Y piensas: “¿realmente es este el último tren?” El convoy se detiene. La gente sigue mirándote con curiosidad. Tragas saliva. El revisor hace sonar el silbato sin perderte de vista. Todos confían en que no vas a bajar, es lo más sensato. De repente, un arrebato te conquista y sales corriendo, dejando incluso tu equipaje en el compartimento. Por las ventanillas ves los rostros atónitos de los pasajeros, y algunos te dedican una mirada de condescendencia, dando por hecho que vas a quedarte sola en el andén, a la espera de un tren que jamás llegará. Pero tú no sientes miedo, porque algo dentro de ti sabe que aquel no era el último tren. No existe un último tren, y quien quiera convencernos de lo contrario, quizá debería probar a apearse del suyo.
Columna Nadie es Perfecto, por Barbara Alpuente, publicada en la revista Yo Dona

18.5.12

74.

Retales de estos días en los que he recuperado de modo agridulce mis rutinas.
Por suerte, ha habido sol y tiempo para disfrutar de buenos momentos.


Feria de la Cacharrería en la Plaza de Comendadoras. Un clásico de las fiestas de San Isidro




Detalles de "La Gran Tricotada", organizada por Lana Connection para la Campaña de la Lana. Cientos de personas se reunieron ayer para tejer y ganchillear en pleno barrio de Salamanca de Madrid. 

14.5.12

73.

He tenido algo abandonado el blog por causa de ciertos cambios laborales que me han dejado sin tiempo y con la cabeza demasiado atareada durante estas últimas semanas. Así que he decidido aprovechar este impasse improvisado para renovar un poco el aire y su imagen.

Cuando me lancé a escribir el verano pasado, no tenía ni idea de en qué se iba a convertir este pequeño espacio personal. A lo largo de estos meses, el blog ha sufrido unas cuantas crisis de identidad a la par de las que padece habitualmente en su persona la susodicha que le da vida...

A día de hoy, creo que es simple y necesariamente un cuaderno de notas donde apunto cosas que me suceden y pensamientos que me vienen a la cabeza. También donde comparto algunos proyectos que descubro, además de mis modestas aportaciones ilustradas o tejidas.

Así que nada lo identifica mejor que un lápiz y un papel.


Para ambientar estos nuevos aires, de fondo escucho la brisa atlántica de Xoel López, que llega también con  ritmos renovados tras su regreso de Argentina.
ga('send', 'pageview');